Hernán Rodríguez Castelo

Escritor, historiador de la literatura y crítico de arte

 


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¡Ahora digitales!

El gran libro del desnudo ecuatoriano

 

TONTOBURRO


Quito y Cádiz,    Mejía y las dos constituciones

Charla en el Congreso por el Bicentenario

de la Constitución de Quito, 14 de febrero 2012

 


A propósito del libro Manuela

Manuela en la Casa

Colección Bicentenario

 

De venta en la librería de la CCE y con el autor

 

Video y Galería de fotos

 

Comentarios:


Sobre literatura infantil y juvenil

Análisis de las obras clásicas de la literatura infantil y juvenil

Edición: Universidad Técnica Particular de Loja. www.utpl.edu.ec

Libro manual que da herramientas al maestro y maestra o promotor de lecturas que le permitan llegar al conocimiento y valoración e inteligencia de los textos destinados  a los niños, para generar las destrezas de análisis y crítica de esos textos.

Los cuentos más bellos del mundo

Edición: Universidad Técnica Particular de Loja. www.utpl.edu.ec

Libro en el que se hace el análisis de cinco cuentos para niños que pertenecen al patrimonio de la humanidad: Cenicienta o el zapatito de cristal, de Charles Perrault (1628-1703); Hansel y Gretel, de Jacob y Wilhelm Grimm (1785-1863/1786-1859); Bella y bestia, de Jeanne Marie Leprince de Beaumont (1711-1780); La Sirenita, de Hans Christian Andersen (1805-1875); y, El Príncipe Feliz, de Oscar Wilde (1854-1900).

 

Tarjetas amarillas por lenguaje

Una columna virtual de Hernán Rodríguez Castelo,

Miembro de Número de la Academia Ecuatoriana de laLengua y Correspondiente de la Real Academia Española.

Allá en la segunda mitad de la década de los setenta y en la del ochenta Hernán Rodríguez Castelo mantenía en el diario “El Tiempo” la columna “Idioma y estilo” y en ella abrió lo que se llamó LA CÁRCEL DE PAPEL. Allí se hacía procesos sumarios a acusados de maltratar el idioma y, de hallárselos culpables, se los condenaba a una hora de prisión correccional en esa cárcel papirácea. La columna fue leidísima y su Cárcel celebrada y temida (temida,  claro, por los infractores y reos).

Ahora, en este medio acorde con los nuevos tiempos, esta página web inaugura algo parecido. Bueno, no es una cárcel, porque parece que ahora no se encarcela a nadie y las gentes empiezan por todos lados a tomarse la justicia por sus manos. Y, como el mundial de fútbol, medios de comunicación del planeta mediante, a todos (aun a los que desde hace muchos años disfrutamos  del fútbol-fútbol sin hacer caso de fanfarrias mediáticas) nos ha futbolizado, mejor se va a recurrir a las tarjetas: amarilla: advertencia; dos amarillas o roja directa: expulsión del campo de juego.

Y hay quien se ha hecho merecedor a la primera tarjeta amarilla del partido.

Ver todas las tarjetas

Tarjeta amarilla para un periodista de “El Universo” 

Tarjeta amarilla para el editorialista de “El Ciudadano”

Antes de comenzar a sacar tarjetas amarillas por ex

Una nueva tarjeta por un ex 

Tarjeta amarilla por no usar un utilísimo signo cuando era indispensable

Tarjeta amarilla a un memorable artículo

Tarjetas varias a un pintoresco texto seudojurídico

Un "cumplir" que no se cumplió bien

A chavistas venezolanos

A un magnífico comunicado de la UNP

A una gran analista de lo internacional

 

Tarjeta amarilla para un periodista de “El Universo” 

Interesantísima la edición del diario “El Universo” de 16 de julio. En especial el magnífico artículo de Jorge Alvear Macías que pone en la picota el español de quienes urdieron esa Ley Mordaza –a tono con el estilo dominante en ese enorme, aberrante y tramposo (y trampeado) mamotreto que, al decir de un editorialista de “El Comercio”, algún humorista llamó “Constitución”-, y el editorial “Ley mordaza”, reproducido de “El País” de Montevideo, que es el que con más rigor ha denunciado las trampas contra la libertad de expresión que encierra esa desdichada ley.

No menos interesante la cobertura que ese diario ha dado a la visita e informe del relator de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales y otras anomalías de nuestra aplicación de justicia, Philip Aiston, entrevista incluida.

Y en la entrevista está el caso por el que sacamos tarjeta amarilla:

Este el lugar sancionado: 

Existen distintas situaciones, están las pandillas, están los usureros, están las vendetas entre distintos grupos de delincuentes; lo que pasa es  que si ellos saben que las posibilidades de que los agarren son muy bajas, es como si dijera bueno porqué no lo vamos a hacer… 

Y allí está el gazapo: mal ese “porqué”

Lo correcto: “por qué”

Que no se trató de un mero “lapsus” lo prueba que el mismo mal uso se repite párrafos adelante:

 Hay todo un número de casos que la Comisión de la Verdad no tomó y no incluyó dentro de sus informes, entre esos el famoso caso de la Custodia y yo no sé porqué no lo hicieron… 

Mal ese “porqué”. Debió ser “por qué”. 

LOS CASOS DE PORQUE, PORQUÉ, POR QUÉ Y POR QUE –

En español manejamos cuatro casos muy diferentes y bien diferenciados de esta combinación entre un “por” y un “que”: 

1: porque: conjunción causal:

“suspendo la sesión porque estamos cansados”. 

2: porqué: sustantivo. (Por eso se usa con artículo y también en plural): 

“no entiendo el porqué de ese voto a favor de la ley”

“no alcanzaba a comprender los porqués de tanta arbitrariedad”

3: por qué: preposición “por” y “qué” pronombre o adjetivo interrogativo o admirativo. Se usa para preguntar (que era el caso del periodista amonestado):

 

“Te pregunto: ¿Por qué lo ha hecho?”

“Yo no sé por qué no lo hicieron”

4: por que: preposición “por” y “que”, conjunción subordinante que introduce una oración: 

“Llegan incluso ansiosos por que nos lo creamos”

(Ejemplo tomado del diario madrileño “El País”, que trae el Diccionario panhispánico de dudas, editado hace poco por la Real Academia Española) 

            Y hasta la próxima tarjeta amarilla. Confiamos en que no habrá que sacar roja al periodista amonestado. 

Tarjeta amarilla para el editorialista de “El Ciudadano”

 Reviso periódicos y revistas que se me han ido quedando y leo el periódico oficial “El Ciudadano”, edición de la segunda quincena de junio. Voy a lo que me parece medular en cualquier  periódico, el editorial. Se titula “La doble moral de ciertos medios de comunicación”. Me interesa como todo lo que se ha escrito sobre el proyecto de ley que pende como la espada de Damocles sobre la prensa libre.

            Trata de defender la agresiva campaña publicitaria desplegada en los intersticios de las transmisiones del mundial de fútbol, en que a un “ellos”, que nunca se precisó quiénes eran (o éramos), se tachó de corruptos, dolosos, ladrones y más linduras, y sale con que ese lamentable despliegue de propaganda no violaba derechos humanos “y más bien busca defenderlos frente a la emisión de noticias falsas, inexactas o descontextualizadas”.  Y, como la fórmula de lugar común merecía alguna prueba, buscó darla. Así:

            “Un ejemplo: ¿Dónde estaban los críticos de los spots cuando cierta prensa publicó que “una pareja diabólica asesinó a sus hijos en un rito satánico”?

            Y hace pie en este ejemplo para reproches de esta laya: “Acaso los gremios periodísticos hicieron algo para exigir sanciones a los “comunicadores” y “medios” que difundieron esta falsa noticia”.

            Los propios medios aclararon que la información era una equivocación –de esas que cometen ciertos periodistas inexpertos en su afán de sensacionalismo- . Y si la familia, que era la afectada, estimaba que el asunto lo merecía, podía haber acudido a la justicia, porque hay leyes que defienden el honor de las personas.

            Pero con el lamentable “ejemplo” tratar de defender una ley que establezca formas de censura o sanción a los medios no es sino volver a la Inquisición, que eufemísticamente se calificaba de Santo Oficio, y escribió las páginas más vergonzosas y aterradoras de la historia de la Iglesia Católica.  Esta manera de argumentar se llama sofisma y merecería al autor del pobre editorial tarjeta roja en lógica.

            Pero lo nuestro es más modesto: es procurar que en el terreno de la escritura se juegue con corrección, y sacar tarjeta amarilla al que no lo hace; al que fauleaa nuestro rico, exacto y expresivo español.

            Así que sacamos tarjeta amarilla al editorialista de “El ciudadano” por su lamentable manejo de la puntuación, ese utilísimo sistema auxiliar  de la lengua que ayuda tanto al lector a llegar al sentido de los mensajes sin tropiezos.

            Sin que sea el caso único de vacilación y error, lo que nos mueve a sacarle la tarjeta de advertencia es este pasaje: 

“Se habla también de la necesidad de que en Ecuador haya una real “Libertad de expresión” y no una libertad de manipulación o tergiversación como la ocurrida en el citado caso, en el que por ser “ciudadanos comunes”, los afectados apenas si fueron escuchados cuando exigieron la corrección de la información inicialmente publicada”. 

            “Por ser “ciudadanos comunes” ” es un inciso explicativo.( La prueba es que podría suprimírselo sin alterar la construcción y sin que el lector pueda sentir que allí se omitió algo). Y bien, por tratarse de un inciso explicativo, debió ir entre comas. Y, en el peor de los casos, sin ninguna coma. Pero no con coma solo al final.

            (Y no resisto el dar un paso hacia el sentido: esos ciudadanos “apenas si fueron escuchados”.  Como para preguntarse: bueno, ¿pero fueron escuchados o no? ¿Qué es eso de “apenas si”?)

            Y un caso más como para esta tarjeta amarilla. Escribe el editorialista de la revolución ciudadana:

“La campaña del Gobierno no se refiere a ningún medio o periodista en particular, lo que hace es recrear situaciones que afectan a los ciudadanos”. 

            Y donde se ha puesto esa coma hacía falta un signo más fuerte: está separando oraciones independientes. Para esto se ha inventado el punto y coma. (El editorialista ¿se ha enterado de que existe?).

            Aún más expresivo habría sido el uso de los dos puntos, que no solo separan dos oraciones o conjuntos sino que los relacionan.

            Pero pedir cosa tan fina a nuestro buen editorialista sería pedir peras al olmo.

Antes de comenzar a sacar tarjetas amarillas por ex

La FIFA de cosas del español que no es "Federación", sino Asociación: Asociación de Academias de la Lengua española, ha dado una norma en un caso que por mucho tiempo fue dudoso y por otro período, más bien corto, fue objeto de decisión equivocada de la Academia Española: el de ex.

1. Se producían vacilaciones. ¿Cómo escribir

expresidente

ex-presidente

ex presidente?

2. El ex del problema era el que, antepuesto a nombres de dignidades o cargos y aun de condiciones o calidades de alguien, denota que los tuvo y ya no los tiene. Como se veía por el caso propuesto, de quien fue presidente y dejo de serlo.

El ex  que significa "fuera" o "más allá" era inseparable: extender, extraer, etc.

El Diccionario de la Real Academia Española (que suele escribirse, por su sigla, DRAE) tenía una sola entrada para los dos ex, y, en el primer caso (el de "fuera" o "más allá"), hablaba de "prep(osición) insep(arable)", dejando la puerta abierta para el otro ex con un "por regla general".

La edición XXI (1992) del DRAE puso dos entradas independientes para los dos ex. Así:

ex: preposición que, antepuesta a nombres de dignidades o cargos..., etc.

ex-: prefijo que significa "fuera" o "más allá"... etc.

3. Incluir ese ex entre las preposiciones españolas (que son, como sabemos, a, ante, bajo, cabe ... etc) violentaba -y gratuitamente- la doctrina tradicional sobre la preposición, y aun la actual de la misma Academia, que define así preposición: "palabras invariables que enlazan un elemento sintáctico cualquiera con un complemento sustantivo".

Ex no cumple función sintáctica alguna. Cumple la función del prefijo.

Querer justificar un uso como ex presidente dando ese ex como preposición resulta desproporcionado.

 

Cuanto he escrito hasta aquí, cambiados solo ciertos tiempos verbales, constaba en un Diccionario de dudas y errores del español ecuatoriano de mi autoría (que lo iba a publicar Susaeta, en Medellín), que, a pedido del director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, puse en sus manos cuando visitó la Academia Ecuatoriana (marzo de 2000). Me dijo entonces que la finalidad especial de su visita había sido irse llevando ese libro (aún inédito), que pensaba serviría especialmente para el Diccionario panhispánico de dudas que la Academia Española estaba trabajando. (Y se halla en circulación desde el 2005). Al entregarle el original mecanografiado (Todavía no le entrábamos a la utilísima computadora), le dije que hiciese de él el uso que a bien tuviese.

Curiosamente, tiempo después la Academia prescribió que se escribiese ex presidente. Precisamente en ese Diccionario panhispánico de dudas. Y todos debimos someternos a ello en bien de la unidad del español de cientos de millones de personas en el mundo. Diciendo, eso sí, algunos, como Galileo: "e pur si muove". Y, sin embargo, no debía ser así.

Pero la Academia y sus asociadas han entrado en razón y han corregido aquella disposición.

Así que ahora debemos escribir expresidente, exalumno y todos esos ex  que significan que alguien dejo de ser aquello.

Y al que siga con eso de ex presidente o ex-presidente le sacaremos tarjeta amarilla.

 

LO QUE SE ESCRIBE CON EX SEPARADO

 

Siguen escribiéndose con ex separado de la palabra a la que modifica frases latinas:

ex abrupto

ex aequo

ex cathedra

ex profeso

Esto es latín. Lo que las reformas ortográficas llaman, con término que suena casi grosero, "latinismos crudos".

Y la norma ortográfica prescribe que estos "latinismos crudos" se escriban en cursiva.

Y esto nos recuerda lo que fue ese ex latino (al que algunos parece que querían volver).

Fue una preposición con enorme cantidad de usos:

Lugar: ex aedibus (de la casa)

Tiempo: ex consulatu est profectus (salido de su consulado)

Origen, fuente: ex tuis litteris intellexi (supe por tu carta, que escribió Cicerón)

Cantidad, número: ex tanto populo(entre tanta multitud)

Materia: pocula ex  auro (copade oro)

Causa, ocasión: ex gravitate loci (por la insalubridad del lugar)

 

Ley o disposición: ex senatusconsulto (en virtu de un decreto del senado)

Y muchos otros usos preposicionales, además de multitud de locuciones adverbiales y modismos: ex aperto (claramente),  ex animo (de corazón), ex commodo (con comodidad, ex facili (con facilidad), ex inopinato (inopinadamente), ex toto (enteramente), ex itinere (al paso, sobre la marcha).

Pero el latín es el latín y, sobre todo desde Bello para acá, el español es español.

Una nueva tarjeta por un ex 

            En el magnífico artículo "Dictaduras populares" de Benjamín Rosales Valenzuela ("El Comercio" 10 octubre 2011) (al que solo le haríamos notar, en cosa de fondo, que, a juzgar por su contenido no debió titularse "Dictaduras populares" sino "Dictaduras populistas"), damos con  un nuevo ex por el que hay que sacarle tarjeta amarilla: 

Y esa es una realidad en algunos países de nuestra región según los ex presidentes Mesa de Bolivia, Samper de Colombia y Hurtado del Ecuador... 

            En tarjeta anterior hemos analizado ya el caso de ex concluyendo que, como prefijo, debe ir unido a la palabra a la que modifica.

            La Ortografía de la lengua española, aparecida en el 2010, obra de la Real Academia Española y las Academias de Hispanoamérica, anuncia así una lista de los prefijos de mayor uso en nuestra lengua: 

     A continuación se ofrece  la relación, alfabéticamente ordenada, de los elementos prefijos más productivos  en el español actual en la formación de léxico común, con indicación de las nociones o sentidos básicos que aportan a la base y varios ejemplos que los incluyen- 

            Y entre esos prefijos más productivos (es decir, que mayor número de nuevas palabras producen) está, por supuesto, ex- (se usa el guión a continuación  de una palabra para indicar que no aparece sola, que va unida a otra): 

ex- ("que fue y ya no es"): excombatiente, exjugador, exnovio, exrepresentante, exsecretario. 

            El abogado defensor del infractor pintado con tarjeta amarilla aduce que, en el caso de ex-, la misma Ortografía académica hace una "advertencia", lo cual probaría lo complejo del caso "expresidente".

            Leamos, pues, la "advertencia": 

Advertencia

Hasta el momento la doctrina ortográfica académica venía prescribiendo la escritura exenta de ex- cuando, con el sentido de "que fue y ya no es" se antepone a sustantivos que denotan ocupaciones, cargos, relaciones o parentescos alterables y otro tipo  de situaciones circunstanciales de las personas; de ahí que sean mayoritarias en el uso las grafías que representan este prefijo separado de su base, aunque esta sea una sola palabra: ex ministro, ex presidente,  ex novio, ex suegra, etc. 

            El abogado hace notar, triunfalmente, que las Academias (porque ya hemos visto que no es solo la Española) reconocen que el uso separado (exento) de ex se había venido prescribiendo cuando el ex se anteponía a esos casos de "situaciones circunstanciales" de personas, en que caía el "ex presidente". Y algo más: hablaron de un uso mayoritario de esa forma separada.

            Pero al abogado y su cliente les pedimos que sigan leyendo esa "advertencia". Sigue así: 

     A pesar de ello, se considera ahora conveniente, en aras de una mayor coherencia del sistema ortográfico, asimilar  el comportamiento gráfico de ex- al de los demás prefijos, de manera que se escriba unido a la base cuando esta sea una sola palabra (exministro, expresidente, exnovio, exsuegra, etc.). 

            Importa atender a la razón dada para preferir la forma unida (expresidente): "mayor coherencia del sistema ortográfico". Coherencia y sistema: es decir, nada de casos excepcionales, cuando no hay razón ortográfica para ello. Tan ex es el que fue presidente, como la suegra o cualquier otro ex.

            Así que a unir el prefijo ex- al sustantivo con el que forma una sola palabra, palabra que dice una nueva realidad.

Tarjeta amarilla por no usar un  utilísimo signo cuando era indispensable.

 

            Se lee en el artículo "Ciego, sordo y mudo" de César Coronel Garcés, publicado en diario "Hoy" el 12 de octubre:

 

Durante los últimos procesos electorales hubo fuertes rumores de la utilización de recursos estatales en las campañas, a pesar de las prohibiciones legales expresas, entonces, me pregunto: ¿alguien investigó, fiscalizó o sancionó?

 

            Y, a párrafo seguido:

 

El último mes  los medios de comunicación estuvieron inundados de publicidad por el aniversario del 30-S, sin  que esta sea una fecha patria y sin que esos espacios hayan tenido información relevante para la ciudadanía, cabe entonces preguntar: ¿alguien investigó, fiscalizó o sancionó?

 

            Y al autor se le saca tarjeta amarilla porque en los dos lugares era indispensable usar el punto y coma:

 

A pesar de las prohibiciones legales expresas; entonces, me pregunto

 

sin que esos espacios hayan tenido información relevante para la ciudadanía; cabe entonces preguntar

 

            (Confiamos en que se trate de simples equivocaciones, y no de la aberración de ciertos gringos que sostienen que el punto y coma es innecesario, que es como decir que en las marchas de un carro la segunda es innecesaria, puesto que hay primera y tercera).

            ¿Y por qué el punto y coma es indispensable en esos lugares?

            Las Academias de la lengua española, la Real Española y las Hispanoamericanas, en su reciente Ortografía (2010) han dedicado al punto y coma seis páginas (349 a 354). Destacan en ellas que no siempre es intercambiable con la coma (en los casos que nos traemos entre manos no se podía reemplazar por comas) y que es "jerarquizador de la información" (lo cual también se cumple en los dos parrafitos), y, como primer uso, da este:

 

Entre oraciones yuxtapuestas.

Se escribe punto y coma para separar oraciones sintácticamente independientes entre las que existe una estrecha relación semántica.

 

            Si volvemos a leer los dos casos en que debió usarse punto y coma, se cumplen las tres condiciones:

            1. Son exactamente oraciones yuxtapuestas (es decir, una al lado de la otra)

            2. Son sintácticamente independientes (en los dos casos, tras  la denuncia de un hecho se hace una pregunta; se pasa de una oración aseverativa a una interrogativa. Son, pues, sintácticamente independientes. Otra cosa es que, precisamente por ser independientes, se las relacione con ese "entonces")-

            3. Entre las dos oraciones existe una relación semántica (Es decir, de sentido. Esto, en los dos casos, está clarísimo).

 

            Esto, que es la clave del uso del punto y coma, coincide exactamente con lo que escribí en mi Cómo escribir bien, quince años antes (Ver página 172).

            Y escribí allí algo que puede aclarar un poco más esta norma básica:

 

Dijimos ya (7. l. 4.) que entre oración principal y oración subordinada va, en ciertos casos, coma y adelantamos ya -allí mismo- que entre oración principal y oración principal o entre oraciones independientes no basta la coma; se requiere el punto y coma.

 

            En resumen, si hay que separar, y no se trata de oración principal y su subordinada (en cuyo caso, lo más que cabe usar, de ser necesario, es coma), y lo que hay que separar, aunque sintácticamente no subordinado, sí  está íntimamente relacionado y por ello va unido, se impone el punto y coma.

            Los dos párrafos que hemos analizado son buenos ejemplos de estas razones que hacen indispensable el punto y coma.

Grave falta descalificadora

            Muy interesante y, en su argumentación, contundente el artículo de Emilio Romero Parducci, publicado en "El Universo", el 10 de octubre, de título  "¡Mentirosos!", pero escrito de un modo raro que me resisto a reproducir: con una "a" envuelta en algo como la arroba de internet, y que yo supongo que es una "o".

            Entiendo que la anomalía, que resulta una falta descalificadora contra la lengua común de los millones que hablamos y escribimos español (y por ello merecería, no tarjeta amarilla, sino, sin más, la roja), se debe al prurito de hacer que en el masculino aparezca también, expresamente, el femenino.

            Y esto es, en español, perfectamente inútil.

            La remozada -apenas remozada- Nueva gramática de la lengua española, concluida, tras años de concienzudo análisis y discusión, por la Real Academia Española y las hispanoamericanas, agrupadas en la Asociación de Academias de la Lengua Española, en la versión manual -que son 993 apretadas páginas- , trae, referente al caso masculino/femenino, esto: 

2.1.32a   El masculino es en español el GÉNERO NO MARCADO, y el femenino el MARCADO. En la designación de personas y animales, los sustantivos de género masculino se emplean para referirse a los individuos de ese sexo, pero también para designar a toda la especie, sin distinción de sexo, sea en singular o plural. Así, están comprendidas las mujeres en Un estudiante universitario tiene que esforzarse mucho hoy en día para trabajar y estudiar a la vez o en Los  hombres prehistóricos se vestían con pieles de animales. Se abarca asimismo a las osas en El oso es un animal plantígrado En los bosques quedan pocos osos. Estos casos corresponden al uso GENÉRICO del masculino. Sin embargo, razones extralingüísticas o contextuales, pueden dar a entender que se habla solo de varones, como en El número de varones que han sido ordenados sacerdotes en los últimos diez años o en Los hombres solo dicen mentiras (Delibes en Las ratas). 

            Y las Academias  han creído necesario dedicar el siguiente párrafo al abuso tan frecuente en medios burocráticos de los alumnos y las alumnas

2.1.3b   En el lenguaje político,administrativo y periodístico se precibe una tendencia a construir series coordinadas constituidas por sustantivos de personas que manifiesten los dos géneros: los alumnos y las alumna; a todoslos chilenos y a todas las chilenas; tus hijos y tus hijas: Una masiva ovación de los diputados y la diputadas (...) cierra el presunto debate (El País, España, 2/4/1999). El circunloquio es innecesario en estos casos, puesto que elempleo del género no marcado es suficientemente explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo. Se prefiere,por tanto, Los alumnos de esta clase se examinarán el jueves; Es una medida que beneficiará a todos los chilenos; ¿Cómo están tus hijos?En cambio, la doble mención se interpreta como señal de cortesía en ciertos usos vocativos: señoras y señores, amigas y amigos, etc., acaso por extensión de la fórmuladamas y caballeros, basada en una oposición heteronímica. 

            (Digamos, en homenaje a la tan maltratada -por quien sabemos, claro- prensa nacional que los periodistsa ecuatorianos no han caído en la aberración, ni ellos ni ellas). 

            Pero, ¿y en los casos en que se impone nombrar expresamente a individuos del sexo femenino (¿qué tal decir "individuas") para evitar una mala lectura?

            También a esto atendieron las Academias:  

2.1.3.c   Cuando no queda suficientemente claro que el masculino plural comprende por igual a los individuos de ambos sexos, son necesarios ciertos recursos para deshacer la posible ambigüedad:fórmulas desdobladas, como en Los españoles y las españolas pueden servir en el Ejército, pero también modificadores restrictivos del sustantivo (empleados de ambos sexos) o apostillas diversas (empleados, tanto hombres como mujeres.            ¿Y por qué la urgencia del articulista pintado de amarillo de destacar en su título también a las mujeres?

            Porque esa mentira que, en palabras del artículo, "la dijo un juez, nada menos que en una sentencia suya, en la que, con base en esa mentira, ordenó que tres padres de siete niños vayan a dar con sus huesos a prisión", cuandoel caso subió a conocimiento de una nueva sala, "los jueces Henry Morán y Hellen Mantilla confirmaron "en todas sus partes" la mentira supradiocha.

            Me pregunto, si tanto le interesaba al articulista destacar esa presencia femenina en la ratificación de la mentira, ¿por qué no escribió: "el juez Henry Morán y la jueza Hellen Mantilla"?

            ¡Pero caer en la barbaridad de ese título con ese signo (¿letra?) absolutamente ajeno a nuestra lengua!

Tarjeta amarilla a un memorable artículo

            Magnífica la página editorial de El Universo de 6 de enero de este 2012 que anda dando sus primeros pasos.

            Siempre es lúcido y rico de pensamiento Fernando Balseca. El recurso a una idea maestra de Thoureau para iluminar el obscuro hoy en que nos ha sumergido un inescrupuloso juego de mentiras y medias verdades -que muchas veces son peores que las mentiras, por taimadas- cumple con lo que cabe pedir a un intelectual que ocupa tribuna en la prensa diaria. Pero, tranquilo, Fernando: no es a ti a quien el árbitro exhibe una de estas leves tarjetas amarillas.

            Memorable y de una oportunidad que le confiere especial merecimiento el artículo "La baja del coronel Carrión" del brillante jurista Jorge G. Alvear Macías. Pienso que un artículo así cuenta más en la página de vida del coronel que la lamentable resolución del Consejo de Generales de la Policía Nacional, que se atrevió a tachar de "mala conducta profesional" la de un profesional de pulcro y tinoso  desempeño en los turbios sucesos de la algarada policial del 30 de septiembre y al que la justicia ya absolvió de cargos.

            El artículo me informa de algo que seguramente ya se dijo en los medios y se me había escapado: que hubo un general que votó en contra de la resolución aquella. Escribimos ese nombre en una página de honor: general doctor Edgar Merino.

            El artículo del doctor Alvear resulta un irrefutable alegato de defensa del coronel Carrión, y, por contrapartida,  grave acusación en contra de quienes, al fallar, o ligera o subordinadamente, la "mala conducta profesional del coronel Carrión", incurrieron, ellos sí, en mala conducta profesional.

            Pero ocurre en el mundo del fútbol -del que estas notas han tomado, metafóricamente, la idea- que hasta a un jugador brillante y en un gran partido hay que sacarle una tarjeta amarilla.

            Tarjeta amarilla, pues, a nuestro articulista.

            Leemos, dentro del párrafo final, este lugar:

            "Así se confirió indebidamente un valor que carecían, dos versiones no coincidentes e irregulares como medios probatorios".

            Y en el lugar citado hay nada menos que tres infracciones idiomáticas. (O, para seguir con nuestra metáfora, tres foules).

            La primera:

            Se ha escrito: un valor que carecían

            Lo correcto: un valor de que carecían

            Este es un caso de lo que los gramáticos llaman "régimen", por eso de que hay verbos que "rigen" con tal o cual preposición.

            En español se carece de algo.

            El mayor lingüista del español en la parte final del siglo XIX, que fue un americano, el colombiano Rufino José Cuervo,  comprendiendo que el régimen constituía capítulo fundamental lo mismo del uso que de los estudios gramaticales del español, arremetió con la empresa -urgente, fundamental, utilísima- de componer un Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana.  Pero, como Cuervo, todo lo hacía con implacable rigor, lo que entregó tras varios años de ímproba labor fue un tomo de 923 páginas que solo trataba dos letras de ese diccionarios: la A y la B.

            Ese tomo apareció en 1886; en  1893 apareció un segundo tomo, con otras dos letras, la C y la D. Y la muerte impidió al genial gramático seguir con su descomunal tarea -murió en 1911-. Le llevaría años al Instituto Caro y Cuervo retomar lo adelantado por Cuervo y completar el Diccionario: desde 1959 hasta no hace muchos años. Ahora está disponible. Los primeros tomos en versión facsimilar.

            Para necesidades menos especializadas y urgentes, he dedicado al régimen tratamiento especial en mi Cómo escribir bien -lo considero uno de los cinco casos de dificultad en el uso cotidiano del español (Parte 4 del capítulo 6).

            Doy allí un pequeño listado de los "Verbos de régimen especialmente problemático" -suerte de minidiccionario pragmático-. Curiosamente no he puesto en ese repertorio "carecer". Y parece que sí causa tropiezos.

            Una segunda:

            Pero hay en esas breves líneas un segundo problema de régimen:

            Se ha escrito: se confirió  indebidamente un valor que carecían, dos versiones no coincidentes e irregulares como medios probatorios

            Debió escribirse: se confirió indebidamente un valor de que carecían a dos versiones no coincidentes...

            Aquí el problema ocurre con el verbo conferir -en el sentido de dar-.

            En español construimos así este verbo cuando equivale a dar: se confiere algo a alguien.

            Es decir, como dar: dio una limosna (objeto directo)a un pobre (complemento indirecto).

            Otra cosa es cuando se usa conferir en el sentido de poner algo (una opinión, por ejemplo) en relación con algo diferente.  Entonces el régimen de conferir es con:

            confirió este parecer con los de otros juristas.

            Y la tercera:

            La tercera infracción, como ya habrá advertido  el atento lector, es esa coma tan inoportuna como estorbosa para un acceso fácil al sentido.

            Se ha escrito (sin las correcciones hechas): Así se confirió indebidamente un valor que carecían, dos versiones no coincidentes e irregulares como medios probatorios.

            Debió escribirse: Así se confirió indebidamente un valor que carecían dos versiones no coincidentes e irregulares como medios probatorios.

            El lugar, en su versión idiomática correcta, y, por ello, exacta y clara, era así:

            Así se confirió indebidamente un valor de que carecían a dos versiones no coincidentes e irregulares como medios probatorios.

 Tarjetas varias a un pintoresco texto seudojurídico

             Hallo en "El Comercio" de hoy, 18 de enero, en la sección "Cartas a la dirección" una larguísima firmada por los doctores Gutemberg Vera Páez y Alembert Vera Rivera.

            Comienzo a leerla y veo que debo aprovisionarme de algo que raye en rojo. Tenía yo la fama, hace años, de que leía textos de malos poetas lápiz rojo en mano. Estos dos doctores no son poetas, aunque tengan notables facultades fabulatorias y se tomen más libertades que los malos versificadores; pero su texto requiere ser leído lápiz rojo en mano, o, con nuestra futbolística metáfora, con varias tarjetas amarillas a la mano.

            En el texto los dos doctores tratan de justificar su acción contra un editorialista del diario y contra el diario mismo, en persona de tres de sus ejecutivos.

            La condena que proponen, con millonarias indemnizaciones en dólares para el supuesto agraviado, ha cubierto de vergüenza a la justicia ecuatoriana ante el mundo

            De "grave e incomprensible" error tacha las sentencias condenatorias del 20 de julio de 2011 y 22 de septiembre del mismo año el análisis jurídico del caso hecho por la Universidad "Carlos III" de Madrid, y la pena de prisión impuesta la ve como "arbitraria en Derecho". La indemnización pedida es, dice, "tan brutalmente astronómica, que ha dado la vuelta al mundo entero".

            Para el profesor de Derecho Penal de la  Universidad Complutense, de Madrid, Enrique Gimbermat Ordeig, el extravagante fallo "supone un ataque sin precedentes contra la libertad de expresión, en cuanto que no sólo, y en palabras del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, tiene un carácter "disuasorio", sino "aterrorizador" para el ejercicio de esa libertad en la República  del Ecuador". Para el ilustre catedrático, "las dos sentencias condenatorias parten de un desconocimiento absoluto de cómo hay que interpretar los límites de las libertades de información y de expresión".

            Y, en el otro lado del mundo, Richard Fallon, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Harvard, afirmó: "No conozco casos en el derecho estadounidense moderno que hayan culminado con ni siquiera comparables sanciones civiles y penales, ni tampoco puedo imaginarme a la Corte Suprema confirmando semejantes sanciones en casos que involucren críticas a un funcionario público".

            De vuelta a Europa, la Universidad Lovaina-la-Nueva, tras admitir que el "texto incriminado" de  Palacio "es virulento y panfletista", no halla materia penalmente imputable, y ve todo el proceso como violatorio de la Convención europea de derechos humanos y de artículos de la Constitución belga. Todo esto con gran rigor, lo mismo jurídico que idiomático: "El importante rol que tiene la prensa en un régimen democrático, la naturaleza política de las expresiones del Sr. Palacio que han sido incriminadas, la calidad de personaje público del  presidente Correa, la impropia vía penal escogida por este último y las exorbitantes sanciones inflingidas por las instancias judiciales nos conducen a la conclusión de que el grado de injerencia de las autoridades públicas ecuatorianas en la libertad de expresión del Sr. Palacio  y de los otros defendidos, no pueden ser consideradas como proporcionales y, en consecuencia, constituirían mutatis mutandis una violación del artículo 10 de la Convención europea de los derechos humanos así como de los artículos 19 y 25 de la Constitución belga". (¿Y no dice haber estudiado el Bélgica el Sr. Correa?)

            Con el rigor que lucen estos análisis, ¡cómo contrasta el galimatías jurídico de los doctores Vera!

            Como nos estamos apartando demasiado de los modestos propósitos de estos artículos -que se reducen a sacar tarjetas amarillas a los violadores de las reglas con que se juega el gran partido de la lengua-, véase esta perla sobre ese otro componente de la aberración jurídica que ha asombrado al mundo del derecho, que es haber extendido la responsabilidad por el artículo firmado por el Sr. Palacio a personeros del diario en que dicho artículo apareció, en virtud de cierta "figura" de "autores coadyuvantes" (Bárbaro atentado que, como ha dicho el eminente jurista ecuatoriano Dr. Gil Barragán Romero, "es anticientífico y podría hacer sonreír a la melancolía").Va aquí la perla:

            "No se ha extendido la responsabilidad penal a nadie, sino que existe entre los señores Pérez y Emilio Palacio una autoría coadyuvante, por haber actuado en un modo principal de forma deliberada e intencional al establecer una política noticiosa de injurias, contra el economista Rafael Correa Delgado, delito que no se pudo haber cometido sin esta actuación..."

            Es decir, desmantelando lo cantinflesco del pasaje, no se ha extendido la responsabilidad a los señores Pérez porque ya estaba extendida!

            (De paso, repárese en eso de "política noticiosa de injurias". ¡Qué noción de lo noticioso!)

            Viniendo a las tarjetas a que se hace merecedora esta "carta", leemos:

            "La Libertad de Expresión implica un conjunto de obligaciones y derechos, que se ejerce plenamente en el Ecuador y es de esta libertad de expresión de la que se ha abusado, como es evidente para todos diario El Universo y sus dueños han establecido una línea de libertad para injuriar y difamar".

            Varias tarjetas:

            1. ¿Por qué esas mayúsculas de "Libertad de Expresión"? ¿Acaso para darle alguna satisfacción por todo lo que este proceso la ha violentado? Las mayúsculas no sirven para eso. Y están equivocadas. ¿Por qué, si no, en lo que sigue no se volvió a usarlas?

            2. "conjunto de obligaciones y derechos, que se ejerce plenamente en el Ecuador". Siendo el sujeto esas obligaciones y derechos el verbo debía ir en plural: "que se ejercen". (No es el "conjunto" lo que se ejerce, sino esas "obligaciones y derechos")

            Y, además, ¿era "ejerce" el verbo más propio para "obligaciones y derechos"? Los derechos se exigen, se reclaman; las obligaciones se cumplen.  Pero pedir estos niveles de propiedad idiomática a estos señores es pedir peras al olmo.

            3. Cuando el pobre lector lee "y es de esta libertad de expresión, de la que se ha abusado, como es evidente para todos Diario El Universo y sus dueños han establecido una línea de libertad para injuriar y difamar", se da cuenta de que se ha equivocado en la lectura. No por su culpa: por la de los autores del maltrecho texto. Antes de "como es evidente..." debía ir un punto y coma (o hasta un punto seguido). Allí comienza otra oración independiente (es decir, sin relación sintáctica con la anterior).

            ¿Y no se debería -siguiendo la pintoresca jurisprudencia de estos señores Vera- enjuiciarlos por esa afirmación de que los dueños de "El Universo" han establecido "una línea de libertad para injuriar y difamar"? ¿Y la querella no debería extenderse a los dueños de "El Comercio" como autores coadyuvantes, al haber publicado esa carta?

            Tres tarjetas amarillas a un párrafo... No está mal. Así que aquí nos quedamos. Con alivio. Porque leer un texto de esta laya es deprimente.

A un magnífico comunicado de la UNP

 

            Sigue la Unión Nacional de Periodistas fiel a su alta misión de velar por los derechos de la clase, con celo especial cuando el periodista es intimidado, acosado, perseguido. En cumplimiento de esa misión emitió un altivo comunicado para denunciar que "considera un mecanismo de evidente censura la decisión del Presidente de la República de prohibir a sus ministros de Estado conceder entrevistas a medios de comunicación privados". (Apareció en "El Comercio" de 23 de junio). Parabienes a la benemérita UNP.

            Pero, de periodista a periodistas, hay que sacar a esa memorable pieza, digna de la herencia de Espejo, unas dos "tarjetas amarillas".

            1.  Léese en el comunicado:

La Unión Nacional de Periodistas del Ecuador (UNP) rechaza los ataques personales que realiza el Presidente de la República en contra de todo aquel colega, cuyo trabajo lo incomoda..."

            Y esa coma después de "colega" y antes de "cuyo" resulta un desajuste comunicacional. Porque "cuyo trabajo lo incomoda" es especificativo; no explicativo.

            Aclarémoslo: no se dice que el Presidente ataque  "a todo aquel colega", sin más. Se especifica a qué  colegas ataca: es a aquellos cuyo trabajo lo incomoda. No se trata, pues, de un inciso explicativo, sino de una especificación.

            Volvamos líneas atrás. Yo he escrito: "es a aquellos cuyo trabajo lo incomoda". ¿No resultaba equivocado que hubiese puesto una coma antes de "cuyo"?

            2. Leemos en el siguiente párrafo del comunicado:

La UNP hace un llamado a todos los colegas periodistas a vencer el miedo y a continuar haciendo de nuestra profesión la más noble y respetable de una sociedad, basada en  principios y valores éticos.

            Y con la coma que separa "sociedad" de "basada" tenemos el mismo caso de equivocación.

            No se está hablando de una sociedad cualquiera, sino de "una sociedad basada en principios y valores éticos". Otra vez la frase "basada en principios y valores éticos" es especificativa: funciona como un adjetivo que define a qué sociedad se está refiriendo el escrito.

            No extrañan las tarjetas: en más de un curso de redacción dado a profesionales debí detenerme en la diferencia entre lo especificativo y lo explicativo, de que depende que debamos usar coma o evitemos ponerla.

A una gran analista de lo internacional

 

            Nunca me pierdo un comentario de asuntos internacionales de Grace Jaramillo. Me parecen los más certeros de cuantos se escriben hoy en el Ecuador.

            Y los hallo generalmente bien escritos. Es decir, nunca me han dado dificultad alguna de lectura. Al comunicarme sus lúcidas visiones del horizonte internacional, no han producido el menor "ruido", como se diría en jerga comunicacional.

            Pero de pronto doy con que la distinguida  editorialista no se  las arregla tan bien con el subjuntivo, como con las más complejas cuestiones de política internacional.

            En el comentario dedicado al casi farsesco affaire del hacker asilado en nuestra embajada en Londres, titulado -¿irónicamente? ¿burlescamente?- "Assange, Assange" hallo este final de párrafo:

Aún más, Europa no contempla la pena de muerte y, por tanto, no podrían aceptar una posible extradición de Assange a EE. UU. si es que su vida correría peligro. Su vida correría más peligro aquí en La Mariscal.

            En un español que estuviese a tono con las calidades intelectuales de esos artículos, debió haberse escrito así ese final:

si es que su vida corriese peligro. Su vida correría más peligro aquí en La Mariscal

o

si es que su vida corriera peligro

            "Su vida correría más peligro aquí": muy bien usado el tiempo verbal.

            "Si es que su vida correría  peligro": muy mal usado el tiempo verbal.

            correría es el tiempo de indicativo que la Academia llamaba "condicional" y en la Nueva gramática de la lengua española (2010) sigue llamándolo así. Y de él dice:

            la forma  CANTARÍA es incompatible con las prótasis condicionales en el español general (Nueva gramática, 23. 8. 1b)

            Es decir, no puede seguir a un "si" condicional.

            Y yo escribí en mi Gramática elemental del español : "La forma amaría significa, de por sí,  hipótesis, lleva el matiz condicional" (2. 5. 6. 10). Y recomendaba a periodistas: "Caso de equivocación que debe evitarse es usar la forma -ría (amaría) con el "si" condicional".

            En su  Esbozo (1973) la Academia advertía: "Se trata de un vulgarismo que no cabe en la conversación culta ni en la lengua literaria". ("Lengua literaria": no, precisamente, la de la literatura, sino, simplemente, la escrita).

            La Real Academia Española y las americanas, agrupadas todas ellas en la Asociación de Academias de la Lengua Española, tan atentas, sobre todo en los últimos años, a las variantes dialectales del español han advertido: "En algunas variedades del español conversacional de Chile, las áreas rioplatense y andina, el sur de Colombia y el norte de España se registran usos de si llovería pronto por si lloviera pronto". Pero registrar esos usos no significa darlos por buenos: "Esta pauta no se ha integrado  en la  lengua culta, por lo que se recomienda evitarla" (Nueva gramática).

            En virtud de esa recomendación sacamos tarjeta amarilla a Grace Jaramillo.

 

 


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