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Tarjetas amarillas por
lenguaje
Una columna virtual de Hernán
Rodríguez Castelo,
Miembro de Número de la Academia
Ecuatoriana de laLengua y Correspondiente de la Real Academia Española.
Allá en la segunda mitad de la
década de los setenta y en la del ochenta Hernán Rodríguez Castelo
mantenía en el diario “El Tiempo” la columna “Idioma y estilo” y en ella
abrió lo que se llamó LA CÁRCEL DE PAPEL. Allí se hacía procesos
sumarios a acusados de maltratar el idioma y, de hallárselos culpables,
se los condenaba a una hora de prisión correccional en esa cárcel
papirácea. La columna fue leidísima y su Cárcel celebrada y temida
(temida, claro, por los infractores y reos).
Ahora, en este medio acorde con los
nuevos tiempos, esta página web inaugura algo parecido. Bueno, no es una
cárcel, porque parece que ahora no se encarcela a nadie y las gentes
empiezan por todos lados a tomarse la justicia por sus manos. Y, como el
mundial de fútbol, medios de comunicación del planeta mediante, a todos
(aun a los que desde hace muchos años disfrutamos del fútbol-fútbol sin
hacer caso de fanfarrias mediáticas) nos hafutbolizado, mejor se va a
recurrir a las tarjetas: amarilla: advertencia; dos amarillas o roja
directa: expulsión del campo de juego.
Y hay quien se
ha hecho merecedor a la primera tarjeta amarilla del partido.
Ver todas las
tarjetas
Tarjeta amarilla para un periodista
de “El Universo”
Tarjeta amarilla para el editorialista de
“El Ciudadano”
Antes de comenzar a
sacar
tarjetas amarillas por ex
Una nueva tarjeta por un ex
Tarjeta amarilla por
no usar un utilísimo signo cuando era indispensable
Tarjeta amarilla a un memorable artículo
Tarjetas varias a un pintoresco texto
seudojurídico
Un "cumplir" que
no se cumplió bien
A chavistas venezolanos
A
un magnífico comunicado de la UNP
A una gran analista de lo internacional
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Tarjeta amarilla para un periodista
de “El Universo”
Interesantísima la edición del diario “El Universo” de 16 de julio. En
especial el magnífico artículo de Jorge Alvear Macías que pone en la
picota el español de quienes urdieron esa Ley Mordaza –a tono con el
estilo dominante en ese enorme, aberrante y tramposo (y trampeado)
mamotreto que, al decir de un editorialista de “El Comercio”, algún
humorista llamó “Constitución”-, y el editorial “Ley mordaza”,
reproducido de “El País” de Montevideo, que es el que con más rigor ha
denunciado las trampas contra la libertad de expresión que encierra esa
desdichada ley.
No menos interesante la cobertura que ese diario ha dado a la visita e
informe del relator de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales y otras
anomalías de nuestra aplicación de justicia, Philip Aiston, entrevista
incluida.
Y en la entrevista está el caso por el que sacamos tarjeta amarilla:
Este el lugar sancionado:
Existen distintas situaciones, están las pandillas, están los usureros,
están las vendetas entre distintos grupos de delincuentes; lo que pasa
es que si ellos saben que las posibilidades de que los agarren son muy
bajas, es como si dijera bueno porqué no lo vamos a hacer…
Y allí está el gazapo: mal ese “porqué”
Lo correcto: “por qué”
Que no se trató de un mero
“lapsus” lo prueba que el mismo mal uso se repite párrafos adelante:
Hay
todo un número de casos que la Comisión de la Verdad no tomó y no
incluyó dentro de sus informes, entre esos el famoso caso de la Custodia
y yo no sé porqué no lo hicieron…
Mal ese “porqué”. Debió ser “por qué”.
LOS CASOS DE PORQUE, PORQUÉ, POR QUÉ Y POR QUE –
En español manejamos cuatro casos muy diferentes y bien diferenciados de
esta combinación entre un “por” y un “que”:
1: porque: conjunción causal:
“suspendo la sesión porque estamos cansados”.
2: porqué: sustantivo. (Por eso se usa con artículo y también en
plural):
“no entiendo el porqué de ese voto a favor de la ley”
“no alcanzaba a comprender los porqués de tanta arbitrariedad”
3: por qué: preposición “por” y “qué” pronombre o adjetivo interrogativo
o admirativo. Se usa para preguntar (que era el caso del periodista
amonestado):
“Te pregunto: ¿Por qué lo ha hecho?”
“Yo no sé por qué no lo hicieron”
4: por que: preposición “por” y “que”, conjunción subordinante que
introduce una oración:
“Llegan incluso ansiosos por
que nos lo creamos”
(Ejemplo tomado del diario
madrileño “El País”, que trae el Diccionario panhispánico de dudas,
editado hace poco por la Real Academia Española)
Y hasta la próxima tarjeta amarilla. Confiamos en que no
habrá que sacar roja al periodista amonestado.
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Tarjeta amarilla para el editorialista
de “El Ciudadano”
Reviso periódicos y revistas que se me han ido quedando y leo el
periódico oficial “El Ciudadano”, edición de la segunda quincena de
junio. Voy a lo que me parece medular en cualquier periódico, el
editorial. Se titula “La doble moral de ciertos medios de comunicación”.
Me interesa como todo lo que se ha escrito sobre el proyecto de ley que
pende como la espada de Damocles sobre la prensa libre.
Trata de defender la agresiva campaña publicitaria
desplegada en los intersticios de las transmisiones del mundial de
fútbol, en que a un “ellos”, que nunca se precisó quiénes eran (o
éramos), se tachó de corruptos, dolosos, ladrones y más linduras, y sale
con que ese lamentable despliegue de propaganda no violaba derechos
humanos “y más bien busca defenderlos frente a la emisión de noticias
falsas, inexactas o descontextualizadas”.
Y, como la fórmula de lugar común merecía alguna prueba, buscó darla.
Así:
“Un ejemplo: ¿Dónde estaban los críticos de los spots cuando
cierta prensa publicó que “una pareja diabólica asesinó a sus hijos en
un rito satánico”?
Y hace pie en este ejemplo para reproches de esta laya:
“Acaso los gremios periodísticos hicieron algo para exigir sanciones a
los “comunicadores” y “medios” que difundieron esta falsa noticia”.
Los propios medios aclararon que la información era una
equivocación –de esas que cometen ciertos periodistas inexpertos en su
afán de sensacionalismo- . Y si la familia, que era la afectada,
estimaba que el asunto lo merecía, podía haber acudido a la justicia,
porque hay leyes que defienden el honor de las personas.
Pero con el lamentable “ejemplo” tratar de defender una ley
que establezca formas de censura o sanción a los medios no es sino
volver a la Inquisición, que eufemísticamente se calificaba de Santo
Oficio, y escribió las páginas más vergonzosas y aterradoras de la
historia de la Iglesia Católica.
Esta
manera de argumentar se llama sofisma y merecería al autor del pobre
editorial tarjeta roja en lógica.
Pero lo nuestro es más modesto: es procurar que en el
terreno de la escritura se juegue con corrección, y sacar tarjeta
amarilla al que no lo hace; al que fauleaa nuestro rico, exacto y
expresivo español.
Así que sacamos tarjeta amarilla al editorialista de “El
ciudadano” por su lamentable manejo de la puntuación, ese utilísimo
sistema auxiliar de la lengua que ayuda tanto al lector a llegar al
sentido de los mensajes sin tropiezos.
Sin que sea el caso único de vacilación y error, lo que nos
mueve a sacarle la tarjeta de advertencia es este pasaje:
“Se habla también de la necesidad de que en Ecuador haya una real
“Libertad de expresión” y no una libertad de manipulación o
tergiversación como la ocurrida en el citado caso, en el que por ser
“ciudadanos comunes”, los afectados apenas si fueron escuchados cuando
exigieron la corrección de la información inicialmente publicada”.
“Por ser “ciudadanos comunes” ” es un inciso explicativo.(
La prueba es que podría suprimírselo sin alterar la construcción y sin
que el lector pueda sentir que allí se omitió algo). Y bien, por
tratarse de un inciso explicativo, debió ir entre comas. Y, en el peor
de los casos, sin ninguna coma. Pero no con coma solo al final.
(Y no resisto el dar un paso hacia el sentido: esos
ciudadanos “apenas si fueron escuchados”.
Como para preguntarse: bueno, ¿pero fueron escuchados o no? ¿Qué es eso
de “apenas si”?)
Y un caso más como para esta tarjeta amarilla. Escribe el
editorialista de la revolución ciudadana:
“La campaña del Gobierno no se refiere a ningún medio o periodista en
particular, lo que hace es recrear situaciones que afectan a los
ciudadanos”.
Y donde se ha puesto esa coma hacía falta un signo más
fuerte: está separando oraciones independientes. Para esto se ha
inventado el punto y coma.
(El editorialista ¿se ha enterado de que existe?).
Aún más expresivo habría sido el uso de los dos puntos, que
no solo separan dos oraciones o conjuntos sino que los relacionan.
Pero pedir cosa tan fina a nuestro buen editorialista sería
pedir peras al olmo. |
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Antes de comenzar a sacar
tarjetas amarillas por ex
La FIFA de
cosas del español que no es "Federación", sino Asociación:
Asociación de Academias de la Lengua española, ha dado una
norma en un caso que por mucho tiempo fue dudoso y por otro
período, más bien corto, fue objeto de decisión equivocada
de la Academia Española: el de ex.
1. Se
producían vacilaciones. ¿Cómo escribir
expresidente
ex-presidente
ex
presidente?
2. El ex
del problema era el que, antepuesto a nombres de
dignidades o cargos y aun de condiciones o calidades de
alguien, denota que los tuvo y ya no los tiene. Como se veía
por el caso propuesto, de quien fue presidente y dejo de
serlo.
El ex
que significa "fuera" o "más allá" era inseparable: extender,
extraer, etc.
El
Diccionario de la Real Academia Española (que suele
escribirse, por su sigla, DRAE) tenía una sola entrada para
los dos ex, y, en el primer caso (el de "fuera" o
"más allá"), hablaba de "prep(osición) insep(arable)",
dejando la puerta abierta para el otro ex con un "por
regla general".
La edición
XXI (1992) del DRAE puso dos entradas independientes para
los dos ex. Así:
ex:
preposición que, antepuesta a nombres de dignidades o
cargos..., etc.
ex-:
prefijo que significa "fuera" o "más allá"... etc.
3. Incluir
ese ex entre las preposiciones españolas (que son,
como sabemos, a, ante, bajo, cabe ... etc) violentaba
-y gratuitamente- la doctrina tradicional sobre la
preposición, y aun la actual de la misma Academia, que
define así preposición: "palabras invariables que
enlazan un elemento sintáctico cualquiera con un complemento
sustantivo".
Ex
no cumple función sintáctica alguna.
Cumple la función del prefijo.
Querer
justificar un uso como ex presidente dando ese ex
como preposición resulta desproporcionado.
Cuanto he
escrito hasta aquí, cambiados solo ciertos tiempos verbales,
constaba en un Diccionario de dudas y errores del español
ecuatoriano de mi autoría (que lo iba a publicar Susaeta,
en Medellín), que, a pedido del director de la Real
Academia Española, Víctor García de la Concha, puse en sus
manos cuando visitó la Academia Ecuatoriana (marzo de 2000).
Me dijo entonces que la finalidad especial de su visita
había sido irse llevando ese libro (aún inédito), que
pensaba serviría especialmente para el Diccionario
panhispánico de dudas que la Academia Española estaba
trabajando. (Y se halla en circulación desde el 2005). Al
entregarle el original mecanografiado (Todavía no le
entrábamos a la utilísima computadora), le dije que hiciese
de él el uso que a bien tuviese.
Curiosamente,
tiempo después la Academia prescribió que se escribiese
ex presidente. Precisamente en ese Diccionario
panhispánico de dudas. Y todos debimos someternos a ello
en bien de la unidad del español de cientos de millones de
personas en el mundo. Diciendo, eso sí, algunos, como
Galileo: "e pur si muove". Y, sin embargo, no debía ser así.
Pero la
Academia y sus asociadas han entrado en razón y han
corregido aquella disposición.
Así que ahora
debemos escribir expresidente, exalumno y
todos esos ex que significan que alguien dejo de ser
aquello.
Y al que siga
con eso de ex presidente o ex-presidente le
sacaremos tarjeta amarilla.
LO QUE SE
ESCRIBE CON EX SEPARADO
Siguen
escribiéndose con ex separado de la palabra a la que
modifica frases latinas:
ex abrupto
ex aequo
ex cathedra
ex profeso
Esto es
latín. Lo que las reformas ortográficas llaman, con término
que suena casi grosero, "latinismos crudos".
Y la norma
ortográfica prescribe que estos "latinismos crudos" se
escriban en cursiva.
Y esto nos
recuerda lo que fue ese ex latino (al que algunos
parece que querían volver).
Fue una
preposición con enorme cantidad de usos:
Lugar: ex
aedibus (de la casa)
Tiempo: ex
consulatu est profectus (salido de su consulado)
Origen,
fuente: ex tuis litteris intellexi (supe por tu carta, que
escribió Cicerón)
Cantidad,
número: ex tanto populo(entre tanta multitud)
Materia:
pocula ex auro (copade oro)
Causa,
ocasión: ex gravitate loci (por la insalubridad del lugar)
Ley o
disposición: ex senatusconsulto (en virtu de un decreto del
senado)
Y muchos
otros usos preposicionales, además de multitud de locuciones
adverbiales y modismos: ex aperto (claramente), ex animo
(de corazón), ex commodo (con comodidad, ex facili (con
facilidad), ex inopinato (inopinadamente), ex toto
(enteramente), ex itinere (al paso, sobre la marcha).
Pero el latín
es el latín y, sobre todo desde Bello para acá, el español
es español. |
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Una nueva tarjeta por un ex
En el magnífico artículo "Dictaduras populares" de Benjamín
Rosales Valenzuela ("El Comercio" 10 octubre 2011) (al que solo le
haríamos notar, en cosa de fondo, que, a juzgar por su contenido no
debió titularse "Dictaduras populares" sino "Dictaduras populistas"),
damos con un nuevo ex por el que hay que sacarle tarjeta
amarilla:
Y esa es una realidad en algunos países de nuestra región según los ex
presidentes Mesa de Bolivia, Samper de Colombia y Hurtado del
Ecuador...
En tarjeta anterior hemos analizado ya el caso de ex
concluyendo que, como prefijo, debe ir unido a la palabra a la que
modifica.
La Ortografía de la lengua española, aparecida en el
2010, obra de la Real Academia Española y las Academias de
Hispanoamérica, anuncia así una lista de los prefijos de mayor uso en
nuestra lengua:
A continuación se ofrece la relación, alfabéticamente ordenada,
de los elementos prefijos más productivos en el español actual en la
formación de léxico común, con indicación de las nociones o sentidos
básicos que aportan a la base y varios ejemplos que los incluyen-
Y entre esos prefijos más productivos (es decir, que mayor
número de nuevas palabras producen) está, por supuesto, ex- (se usa el
guión a continuación de una palabra para indicar que no aparece sola,
que va unida a otra):
ex- ("que fue y ya no es"): excombatiente, exjugador, exnovio,
exrepresentante, exsecretario.
El abogado defensor del infractor pintado con tarjeta
amarilla aduce que, en el caso de ex-, la misma Ortografía
académica hace una "advertencia", lo cual probaría lo complejo del caso
"expresidente".
Leamos, pues, la "advertencia":
Advertencia
Hasta el momento la doctrina ortográfica académica venía prescribiendo
la escritura exenta de ex- cuando, con el sentido de "que fue y ya no
es" se antepone a sustantivos que denotan ocupaciones, cargos,
relaciones o parentescos alterables y otro tipo de situaciones
circunstanciales de las personas; de ahí que sean mayoritarias en el uso
las grafías que representan este prefijo separado de su base, aunque
esta sea una sola palabra: ex ministro, ex presidente, ex novio, ex
suegra, etc.
El abogado hace notar,
triunfalmente, que las Academias (porque ya hemos visto que no es solo
la Española) reconocen que el uso separado (exento) de ex se había
venido prescribiendo cuando el ex se anteponía a esos casos de
"situaciones circunstanciales" de personas, en que caía el "ex
presidente". Y algo más: hablaron de un uso mayoritario de esa forma
separada.
Pero al abogado y su cliente les pedimos que sigan leyendo
esa "advertencia". Sigue así:
A pesar de ello, se considera ahora conveniente, en aras de una
mayor coherencia del sistema ortográfico, asimilar el comportamiento
gráfico de ex- al de los demás prefijos, de manera que se escriba unido
a la base cuando esta sea una sola palabra (exministro, expresidente,
exnovio, exsuegra, etc.).
Importa atender a la
razón dada para preferir la forma unida (expresidente): "mayor
coherencia del sistema ortográfico". Coherencia y sistema: es decir,
nada de casos excepcionales, cuando no hay razón ortográfica para ello.
Tan ex es el que fue presidente, como la suegra o cualquier otro ex.
Así que a unir el prefijo ex- al sustantivo con el
que forma una sola palabra, palabra que dice una nueva realidad. |
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Tarjeta amarilla por
no usar un utilísimo signo
cuando era indispensable.
Se lee en el artículo "Ciego, sordo y mudo" de César Coronel
Garcés, publicado en diario "Hoy" el 12 de octubre:
Durante los últimos procesos electorales hubo fuertes rumores de la
utilización de recursos estatales en las campañas, a pesar de las
prohibiciones legales expresas, entonces, me pregunto: ¿alguien
investigó, fiscalizó o sancionó?
Y, a párrafo seguido:
El último mes los medios de comunicación estuvieron inundados de
publicidad por el aniversario del 30-S, sin que esta sea una fecha
patria y sin que esos espacios hayan tenido información relevante para
la ciudadanía, cabe entonces preguntar: ¿alguien investigó, fiscalizó o
sancionó?
Y al autor se le saca
tarjeta amarilla porque en los dos lugares era indispensable usar el
punto y coma:
A pesar de las prohibiciones legales expresas; entonces, me pregunto
sin que esos espacios hayan tenido información relevante para la
ciudadanía; cabe entonces preguntar
(Confiamos en que se trate de simples equivocaciones, y no
de la aberración de ciertos gringos que sostienen que el punto y coma es
innecesario, que es como decir que en las marchas de un carro la segunda
es innecesaria, puesto que hay primera y tercera).
¿Y por qué el punto y coma es indispensable en esos lugares?
Las Academias de la lengua española, la Real Española y las
Hispanoamericanas, en su reciente Ortografía (2010) han dedicado
al punto y coma seis páginas (349 a 354). Destacan en ellas que no
siempre es intercambiable con la coma (en los casos que nos traemos
entre manos no se podía reemplazar por comas) y que es "jerarquizador de
la información" (lo cual también se cumple en los dos parrafitos), y,
como primer uso, da este:
Entre oraciones yuxtapuestas.
Se escribe punto y coma para separar oraciones sintácticamente
independientes entre las que existe una estrecha relación semántica.
Si volvemos a leer los
dos casos en que debió usarse punto y coma, se cumplen las tres
condiciones:
1. Son exactamente oraciones yuxtapuestas (es decir, una al
lado de la otra)
2. Son sintácticamente independientes (en los dos casos,
tras la denuncia de un hecho se hace una pregunta; se pasa de una
oración aseverativa a una interrogativa. Son, pues, sintácticamente
independientes. Otra cosa es que, precisamente por ser independientes,
se las relacione con ese "entonces")-
3. Entre las dos oraciones existe una relación semántica (Es
decir, de sentido. Esto, en los dos casos, está clarísimo).
Esto, que es la clave del uso del punto y coma, coincide
exactamente con lo que escribí en mi Cómo escribir bien, quince
años antes (Ver página 172).
Y escribí allí algo que puede aclarar un poco más esta norma
básica:
Dijimos ya (7. l. 4.) que entre oración principal y oración subordinada
va, en ciertos casos, coma y adelantamos ya -allí mismo- que entre
oración principal y oración principal o entre oraciones independientes
no basta la coma; se requiere el punto y coma.
En resumen, si hay que separar, y no se trata de oración
principal y su subordinada (en cuyo caso, lo más que cabe usar, de ser
necesario, es coma), y lo que hay que separar, aunque sintácticamente no
subordinado, sí está íntimamente relacionado y por ello va unido, se
impone el punto y coma.
Los dos párrafos que hemos analizado son buenos ejemplos de
estas razones que hacen indispensable el punto y coma. |
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Grave falta descalificadora
Muy
interesante y, en su argumentación, contundente el artículo de
Emilio Romero Parducci, publicado en "El Universo", el 10 de
octubre, de título "¡Mentirosos!", pero escrito de un modo raro
que me resisto a reproducir: con una "a" envuelta en algo como
la arroba de internet, y que yo supongo que es una "o".
Entiendo que la anomalía, que resulta una falta descalificadora
contra la lengua común de los millones que hablamos y escribimos
español (y por ello merecería, no tarjeta amarilla, sino, sin
más, la roja), se debe al prurito de hacer que en el masculino
aparezca también, expresamente, el femenino.
Y
esto es, en español, perfectamente inútil.
La
remozada -apenas remozada- Nueva gramática de la lengua
española, concluida, tras años de concienzudo análisis y
discusión, por la Real Academia Española y las
hispanoamericanas, agrupadas en la Asociación de Academias de la
Lengua Española, en la versión manual -que son 993 apretadas
páginas- , trae, referente al caso masculino/femenino, esto:
2.1.32a El
masculino es en español el GÉNERO NO MARCADO, y el femenino el
MARCADO. En la designación de personas y animales, los
sustantivos de género masculino se emplean para referirse a los
individuos de ese sexo, pero también para designar a toda la
especie, sin distinción de sexo, sea en singular o plural. Así,
están comprendidas las mujeres en Un estudiante universitario
tiene que esforzarse mucho hoy en día para trabajar y estudiar a
la vez o en Los hombres prehistóricos se vestían con
pieles de animales. Se abarca asimismo a las osas en El
oso es un animal plantígrado o En los bosques quedan
pocos osos. Estos casos corresponden al uso GENÉRICO del
masculino. Sin embargo, razones extralingüísticas o
contextuales, pueden dar a entender que se habla solo de
varones, como en El número de varones que han sido ordenados
sacerdotes en los últimos diez años o en Los hombres solo
dicen mentiras (Delibes en Las ratas).
Y
las Academias han creído necesario dedicar el siguiente párrafo
al abuso tan frecuente en medios burocráticos de los alumnos
y las alumnas:
2.1.3b En
el lenguaje político,administrativo y periodístico se precibe
una tendencia a construir series coordinadas constituidas por
sustantivos de personas que manifiesten los dos géneros: los
alumnos y las alumna; a todoslos chilenos y a todas las
chilenas; tus hijos y tus hijas: Una masiva
ovación de los diputados y la diputadas (...) cierra el
presunto debate (El País, España, 2/4/1999). El circunloquio
es innecesario en estos casos, puesto que elempleo del género no
marcado es suficientemente explícito para abarcar a los
individuos de uno y otro sexo. Se prefiere,por tanto, Los
alumnos de esta clase se examinarán el jueves; Es una
medida que beneficiará a todos los chilenos; ¿Cómo están
tus hijos?En cambio, la doble mención se interpreta como
señal de cortesía en ciertos usos vocativos: señoras y
señores, amigas y amigos, etc., acaso por extensión
de la fórmuladamas y caballeros, basada en una oposición
heteronímica.
(Digamos, en homenaje a la tan maltratada -por quien sabemos,
claro- prensa nacional que los periodistsa ecuatorianos no han
caído en la aberración, ni ellos ni ellas).
Pero, ¿y en los casos en que se impone nombrar expresamente a
individuos del sexo femenino (¿qué tal decir "individuas") para
evitar una mala lectura?
También a esto atendieron las Academias:
2.1.3.c
Cuando no queda suficientemente claro que el masculino plural
comprende por igual a los individuos de ambos sexos, son
necesarios ciertos recursos para deshacer la posible
ambigüedad:fórmulas desdobladas, como en Los españoles y las
españolas pueden servir en el Ejército, pero también
modificadores restrictivos del sustantivo (empleados de ambos
sexos) o apostillas diversas (empleados, tanto hombres
como mujeres.
¿Y
por qué la urgencia del articulista pintado de amarillo de
destacar en su título también a las mujeres?
Porque esa mentira que, en palabras del artículo, "la dijo un
juez, nada menos que en una sentencia suya, en la que, con base
en esa mentira, ordenó que tres padres de siete niños vayan a
dar con sus huesos a prisión", cuandoel caso subió a
conocimiento de una nueva sala, "los jueces Henry Morán y Hellen
Mantilla confirmaron "en todas sus partes" la mentira
supradiocha.
Me
pregunto, si tanto le interesaba al articulista destacar esa
presencia femenina en la ratificación de la mentira, ¿por qué no
escribió: "el juez Henry Morán y la jueza Hellen Mantilla"?
¡Pero caer en la barbaridad de ese título con ese signo
(¿letra?) absolutamente ajeno a nuestra lengua! |
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Tarjeta
amarilla a un memorable artículo
Magnífica la página editorial de El Universo
de 6 de enero de este 2012 que anda dando sus primeros pasos.
Siempre es lúcido y rico de pensamiento Fernando
Balseca. El recurso a una idea maestra de Thoureau para iluminar
el obscuro hoy en que nos ha sumergido un inescrupuloso juego de
mentiras y medias verdades -que muchas veces son peores que las
mentiras, por taimadas- cumple con lo que cabe pedir a un
intelectual que ocupa tribuna en la prensa diaria. Pero,
tranquilo, Fernando: no es a ti a quien el árbitro exhibe una de
estas leves tarjetas amarillas.
Memorable y de una oportunidad que le confiere
especial merecimiento el artículo "La baja del coronel Carrión"
del brillante jurista Jorge G. Alvear Macías. Pienso que un
artículo así cuenta más en la página de vida del coronel que la
lamentable resolución del Consejo de Generales de la Policía
Nacional, que se atrevió a tachar de "mala conducta profesional"
la de un profesional de pulcro y tinoso desempeño en los
turbios sucesos de la algarada policial del 30 de septiembre y
al que la justicia ya absolvió de cargos.
El artículo me informa de algo que seguramente ya se
dijo en los medios y se me había escapado: que hubo un general
que votó en contra de la resolución aquella. Escribimos ese
nombre en una página de honor: general doctor Edgar Merino.
El artículo del doctor Alvear resulta un irrefutable
alegato de defensa del coronel Carrión, y, por contrapartida,
grave acusación en contra de quienes, al fallar, o ligera o
subordinadamente, la "mala conducta profesional del coronel
Carrión", incurrieron, ellos sí, en mala conducta profesional.
Pero ocurre en el mundo del fútbol -del que estas
notas han tomado, metafóricamente, la idea- que hasta a un
jugador brillante y en un gran partido hay que sacarle una
tarjeta amarilla.
Tarjeta amarilla, pues, a nuestro articulista.
Leemos, dentro del párrafo final, este lugar:
"Así se confirió indebidamente un valor que
carecían, dos versiones no coincidentes e irregulares como
medios probatorios".
Y en el lugar citado hay nada menos que tres
infracciones idiomáticas. (O, para seguir con nuestra metáfora,
tres foules).
La primera:
Se ha escrito: un valor que carecían
Lo correcto:
un valor de que carecían
Este es un
caso de lo que los gramáticos llaman "régimen", por eso de que
hay verbos que "rigen" con tal o cual preposición.
En español se carece de algo.
El mayor
lingüista del español en la parte final del siglo XIX, que fue
un americano, el colombiano Rufino José Cuervo, comprendiendo
que el régimen constituía capítulo fundamental lo mismo del uso
que de los estudios gramaticales del español, arremetió con la
empresa -urgente, fundamental, utilísima- de componer un
Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana.
Pero, como Cuervo, todo lo hacía con implacable rigor, lo que
entregó tras varios años de ímproba labor fue un tomo de 923
páginas que solo trataba dos letras de ese diccionarios: la A y
la B.
Ese tomo apareció en 1886; en 1893 apareció un
segundo tomo, con otras dos letras, la C y la D. Y la muerte
impidió al genial gramático seguir con su descomunal tarea
-murió en 1911-. Le llevaría años al Instituto Caro y Cuervo
retomar lo adelantado por Cuervo y completar el Diccionario:
desde 1959 hasta no hace muchos años. Ahora está disponible. Los
primeros tomos en versión facsimilar.
Para necesidades menos especializadas y urgentes, he
dedicado al régimen tratamiento especial en mi Cómo escribir
bien -lo considero uno de los cinco casos de dificultad en
el uso cotidiano del español (Parte 4 del capítulo 6).
Doy allí un pequeño listado de los "Verbos de
régimen especialmente problemático" -suerte de minidiccionario
pragmático-. Curiosamente no he puesto en ese repertorio
"carecer". Y parece que sí causa tropiezos.
Una segunda:
Pero hay en
esas breves líneas un segundo problema de régimen:
Se ha escrito: se confirió indebidamente un
valor que carecían, dos versiones no coincidentes e irregulares
como medios probatorios
Debió
escribirse: se confirió indebidamente un valor de que
carecían a dos versiones no coincidentes...
Aquí el
problema ocurre con el verbo conferir -en el sentido de
dar-.
En español construimos así este verbo cuando
equivale a dar: se confiere algo a alguien.
Es decir, como dar: dio una limosna (objeto
directo)a un pobre (complemento indirecto).
Otra cosa es cuando se usa conferir en el
sentido de poner algo (una opinión, por ejemplo) en relación con
algo diferente. Entonces el régimen de conferir es
con:
confirió este parecer con los de otros juristas.
Y la tercera:
La tercera
infracción, como ya habrá advertido el atento lector, es esa
coma tan inoportuna como estorbosa para un acceso fácil al
sentido.
Se ha escrito (sin las correcciones hechas): Así
se confirió indebidamente un valor que carecían, dos versiones
no coincidentes e irregulares como medios probatorios.
Debió escribirse: Así se confirió indebidamente
un valor que carecían dos versiones no coincidentes e
irregulares como medios probatorios.
El lugar, en
su versión idiomática correcta, y, por ello, exacta y clara, era
así:
Así se confirió indebidamente un valor de que
carecían a dos versiones no coincidentes e irregulares como
medios probatorios. |
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Tarjetas
varias a un pintoresco texto seudojurídico
Hallo en "El Comercio" de hoy, 18 de enero, en la sección
"Cartas a la dirección" una larguísima firmada por los doctores
Gutemberg Vera Páez y Alembert Vera Rivera.
Comienzo a leerla y veo que debo aprovisionarme de
algo que raye en rojo. Tenía yo la fama, hace años, de que leía
textos de malos poetas lápiz rojo en mano. Estos dos doctores no
son poetas, aunque tengan notables facultades fabulatorias y se
tomen más libertades que los malos versificadores; pero su texto
requiere ser leído lápiz rojo en mano, o, con nuestra
futbolística metáfora, con varias tarjetas amarillas a la mano.
En el texto los dos doctores tratan de justificar su
acción contra un editorialista del diario y contra el diario
mismo, en persona de tres de sus ejecutivos.
La condena que proponen, con millonarias
indemnizaciones en dólares para el supuesto agraviado, ha
cubierto de vergüenza a la justicia ecuatoriana ante el mundo
De "grave e incomprensible" error tacha las
sentencias condenatorias del 20 de julio de 2011 y 22 de
septiembre del mismo año el análisis jurídico del caso hecho por
la Universidad "Carlos III" de Madrid, y la pena de prisión
impuesta la ve como "arbitraria en Derecho". La indemnización
pedida es, dice, "tan brutalmente astronómica, que ha dado la
vuelta al mundo entero".
Para el profesor de Derecho Penal de la Universidad
Complutense, de Madrid, Enrique Gimbermat Ordeig, el
extravagante fallo "supone un ataque sin precedentes contra la
libertad de expresión, en cuanto que no sólo, y en palabras del
Tribunal Europeo de Derechos Humanos, tiene un carácter
"disuasorio", sino "aterrorizador" para el ejercicio de esa
libertad en la República del Ecuador". Para el ilustre
catedrático, "las dos sentencias condenatorias parten de un
desconocimiento absoluto de cómo hay que interpretar los límites
de las libertades de información y de expresión".
Y, en el otro lado del mundo, Richard Fallon,
profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Harvard,
afirmó: "No conozco casos en el derecho estadounidense moderno
que hayan culminado con ni siquiera comparables sanciones
civiles y penales, ni tampoco puedo imaginarme a la Corte
Suprema confirmando semejantes sanciones en casos que involucren
críticas a un funcionario público".
De vuelta a Europa, la Universidad Lovaina-la-Nueva,
tras admitir que el "texto incriminado" de Palacio "es
virulento y panfletista", no halla materia penalmente imputable,
y ve todo el proceso como violatorio de la Convención europea de
derechos humanos y de artículos de la Constitución belga. Todo
esto con gran rigor, lo mismo jurídico que idiomático: "El
importante rol que tiene la prensa en un régimen democrático, la
naturaleza política de las expresiones del Sr. Palacio que han
sido incriminadas, la calidad de personaje público del
presidente Correa, la impropia vía penal escogida por este
último y las exorbitantes sanciones inflingidas por las
instancias judiciales nos conducen a la conclusión de que el
grado de injerencia de las autoridades públicas ecuatorianas en
la libertad de expresión del Sr. Palacio y de los otros
defendidos, no pueden ser consideradas como proporcionales y, en
consecuencia, constituirían mutatis mutandis una
violación del artículo 10 de la Convención europea de los
derechos humanos así como de los artículos 19 y 25 de la
Constitución belga". (¿Y no dice haber estudiado el Bélgica el
Sr. Correa?)
Con el rigor que lucen estos análisis, ¡cómo
contrasta el galimatías jurídico de los doctores Vera!
Como nos estamos apartando demasiado de los modestos
propósitos de estos artículos -que se reducen a sacar tarjetas
amarillas a los violadores de las reglas con que se juega el
gran partido de la lengua-, véase esta perla sobre ese otro
componente de la aberración jurídica que ha asombrado al mundo
del derecho, que es haber extendido la responsabilidad por el
artículo firmado por el Sr. Palacio a personeros del diario en
que dicho artículo apareció, en virtud de cierta "figura" de
"autores coadyuvantes" (Bárbaro atentado que, como ha dicho el
eminente jurista ecuatoriano Dr. Gil Barragán Romero, "es
anticientífico y podría hacer sonreír a la melancolía").Va aquí
la perla:
"No se ha extendido la responsabilidad penal a
nadie, sino que existe entre los señores Pérez y Emilio Palacio
una autoría coadyuvante, por haber actuado en un modo principal
de forma deliberada e intencional al establecer una política
noticiosa de injurias, contra el economista Rafael Correa
Delgado, delito que no se pudo haber cometido sin esta
actuación..."
Es decir, desmantelando lo cantinflesco del pasaje,
no se ha extendido la responsabilidad a los señores Pérez porque
ya estaba extendida!
(De paso, repárese en eso de "política noticiosa de
injurias". ¡Qué noción de lo noticioso!)
Viniendo a las tarjetas a que se hace merecedora
esta "carta", leemos:
"La Libertad de Expresión implica un conjunto de
obligaciones y derechos, que se ejerce plenamente en el Ecuador
y es de esta libertad de expresión de la que se ha abusado, como
es evidente para todos diario El Universo y sus dueños han
establecido una línea de libertad para injuriar y difamar".
Varias tarjetas:
1. ¿Por qué esas mayúsculas de "Libertad de
Expresión"? ¿Acaso para darle alguna satisfacción por todo lo
que este proceso la ha violentado? Las mayúsculas no sirven para
eso. Y están equivocadas. ¿Por qué, si no, en lo que sigue no se
volvió a usarlas?
2. "conjunto de obligaciones y derechos, que se
ejerce plenamente en el Ecuador". Siendo el sujeto esas
obligaciones y derechos el verbo debía ir en plural: "que se
ejercen". (No es el "conjunto" lo que se ejerce, sino esas
"obligaciones y derechos")
Y, además, ¿era "ejerce" el verbo más propio para
"obligaciones y derechos"? Los derechos se exigen, se reclaman;
las obligaciones se cumplen. Pero pedir estos niveles de
propiedad idiomática a estos señores es pedir peras al olmo.
3. Cuando el pobre lector lee "y es de esta libertad
de expresión, de la que se ha abusado, como es evidente para
todos Diario El Universo y sus dueños han establecido una línea
de libertad para injuriar y difamar", se da cuenta de que se ha
equivocado en la lectura. No por su culpa: por la de los autores
del maltrecho texto. Antes de "como es evidente..." debía ir un
punto y coma (o hasta un punto seguido). Allí comienza otra
oración independiente (es decir, sin relación sintáctica con la
anterior).
¿Y no se debería -siguiendo la pintoresca
jurisprudencia de estos señores Vera- enjuiciarlos por esa
afirmación de que los dueños de "El Universo" han establecido
"una línea de libertad para injuriar y difamar"? ¿Y la querella
no debería extenderse a los dueños de "El Comercio" como autores
coadyuvantes, al haber publicado esa carta?
Tres tarjetas amarillas a un párrafo... No está mal.
Así que aquí nos quedamos. Con alivio. Porque leer un texto de
esta laya es deprimente. |
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A un magnífico
comunicado de la UNP
Sigue
la Unión Nacional de Periodistas fiel a su alta misión de velar
por los derechos de la clase, con celo especial cuando el
periodista es intimidado, acosado, perseguido. En cumplimiento
de esa misión emitió un altivo comunicado para denunciar que
"considera un mecanismo de evidente censura la decisión del
Presidente de la República de prohibir a sus ministros de Estado
conceder entrevistas a medios de comunicación privados".
(Apareció en "El Comercio" de 23 de junio). Parabienes a la
benemérita UNP.
Pero,
de periodista a periodistas, hay que sacar a esa memorable
pieza, digna de la herencia de Espejo, unas dos "tarjetas
amarillas".
1.
Léese en el comunicado:
La Unión Nacional
de Periodistas del Ecuador (UNP) rechaza los ataques personales
que realiza el Presidente de la República en contra de todo
aquel colega, cuyo trabajo lo incomoda..."
Y esa
coma después de "colega" y antes de "cuyo" resulta un desajuste
comunicacional. Porque "cuyo trabajo lo incomoda" es
especificativo; no explicativo.
Aclarémoslo: no se dice que el Presidente ataque "a todo aquel
colega", sin más. Se especifica a qué colegas ataca: es a
aquellos cuyo trabajo lo incomoda. No se trata, pues, de un
inciso explicativo, sino de una especificación.
Volvamos líneas atrás. Yo he escrito: "es a aquellos cuyo
trabajo lo incomoda". ¿No resultaba equivocado que hubiese
puesto una coma antes de "cuyo"?
2.
Leemos en el siguiente párrafo del comunicado:
La UNP hace un
llamado a todos los colegas periodistas a vencer el miedo y a
continuar haciendo de nuestra profesión la más noble y
respetable de una sociedad, basada en principios y valores
éticos.
Y con
la coma que separa "sociedad" de "basada" tenemos el mismo caso
de equivocación.
No se
está hablando de una sociedad cualquiera, sino de "una sociedad
basada en principios y valores éticos". Otra vez la frase
"basada en principios y valores éticos" es especificativa:
funciona como un adjetivo que define a qué sociedad se está
refiriendo el escrito.
No
extrañan las tarjetas: en más de un curso de redacción dado a
profesionales debí detenerme en la diferencia entre lo
especificativo y lo explicativo, de que depende que debamos usar
coma o evitemos ponerla. |
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A una gran
analista de lo internacional
Nunca me pierdo un comentario de asuntos
internacionales de Grace Jaramillo. Me parecen los más certeros
de cuantos se escriben hoy en el Ecuador.
Y los hallo generalmente bien escritos. Es decir,
nunca me han dado dificultad alguna de lectura. Al comunicarme
sus lúcidas visiones del horizonte internacional, no han
producido el menor "ruido", como se diría en jerga
comunicacional.
Pero de pronto doy con que la distinguida
editorialista no se las arregla tan bien con el subjuntivo,
como con las más complejas cuestiones de política internacional.
En el comentario dedicado al casi farsesco
affaire del hacker asilado en nuestra embajada en
Londres, titulado -¿irónicamente? ¿burlescamente?- "Assange,
Assange" hallo este final de párrafo:
Aún más, Europa no contempla la pena de muerte y, por tanto, no
podrían aceptar una posible extradición de Assange a EE. UU. si
es que su vida correría peligro. Su vida correría más peligro
aquí en La Mariscal.
En un español que estuviese a tono con las calidades
intelectuales de esos artículos, debió haberse escrito así ese
final:
si es que su vida corriese peligro. Su vida correría más
peligro aquí en La Mariscal
o
si es que su vida corriera peligro
"Su vida correría más peligro aquí": muy bien
usado el tiempo verbal.
"Si es que su vida correría peligro": muy
mal usado el tiempo verbal.
correría es el tiempo de indicativo que la
Academia llamaba "condicional" y en la Nueva gramática de la
lengua española (2010) sigue llamándolo así. Y de él dice:
la forma CANTARÍA es incompatible con las
prótasis condicionales en el español general (Nueva
gramática, 23. 8. 1b)
Es decir, no puede seguir a un "si" condicional.
Y yo escribí en mi Gramática elemental del
español : "La forma amaría significa, de por
sí, hipótesis, lleva el matiz condicional" (2. 5. 6. 10). Y
recomendaba a periodistas: "Caso de equivocación que debe
evitarse es usar la forma -ría (amaría) con el
"si" condicional".
En su Esbozo (1973) la Academia
advertía: "Se trata de un vulgarismo que no cabe en la
conversación culta ni en la lengua literaria". ("Lengua
literaria": no, precisamente, la de la literatura, sino,
simplemente, la escrita).
La Real Academia Española y las americanas,
agrupadas todas ellas en la Asociación de Academias de la Lengua
Española, tan atentas, sobre todo en los últimos años, a las
variantes dialectales del español han advertido: "En algunas
variedades del español conversacional de Chile, las áreas
rioplatense y andina, el sur de Colombia y el norte de España se
registran usos de si llovería pronto por si lloviera
pronto". Pero registrar esos usos no significa darlos por
buenos: "Esta pauta no se ha integrado en la lengua culta, por
lo que se recomienda evitarla" (Nueva gramática).
En virtud de esa recomendación sacamos tarjeta
amarilla a Grace Jaramillo.
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