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¡Ahora digital!

El gran libro del desnudo ecuatoriano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Quito y Cádiz,    Mejía y las dos constituciones

Charla en el Congreso por el Bicentenario

de la Constitución de Quito, 14 de febrero 2012

 

Galería fotográfica

Análisis de la obra a cargo del Gral. Paco Moncayo Gallegos

Una voz para ayer y hoy Rodrigo Villacís Molina

Mejía ayer y hoy, Patricio Quevedo Terán.


In memoriam por Carlos Fuentes


El conocimiento fue siempre la pasión de Jorge Salvador Lara


 

La segunda edición, hállela en la Librería de la Casa de la Cultura, desde el 21 de marzo 2011.

A propósito del libro Manuela

Manuela en la Casa

Colección Bicentenario

 

De venta en la librería de la CCE y con el autor

 

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Comentarios:

 Manuelita,nuevamente, por Rodrigo Villacís Molina

Simón Espinosa Cordero
Entrevista con Juana Neira en Radio Visión

Entrevista en Diario El Universo

La Manuela Sáenz de Hernán Rodríguez Castelo en un libro. Diario El Comercio

El libro 107 de Rodríguez Castelo

'No hay en la América Latina del siglo XIX mujer de la grandeza de Manuela Sáenz'

 


Sobre literatura infantil y juvenil

Análisis de las obras clásicas de la literatura infantil y juvenil

Edición: Universidad Técnica Particular de Loja. www.utpl.edu.ec

Libro manual que da herramientas al maestro y maestra o promotor de lecturas que le permitan llegar al conocimiento y valoración e inteligencia de los textos destinados  a los niños, para generar las destrezas de análisis y crítica de esos textos.

Los cuentos más bellos del mundo

Edición: Universidad Técnica Particular de Loja. www.utpl.edu.ec

Libro en el que se hace el análisis de cinco cuentos para niños que pertenecen al patrimonio de la humanidad: Cenicienta o el zapatito de cristal, de Charles Perrault (1628-1703); Hansel y Gretel, de Jacob y Wilhelm Grimm (1785-1863/1786-1859); Bella y bestia, de Jeanne Marie Leprince de Beaumont (1711-1780); La Sirenita, de Hans Christian Andersen (1805-1875); y, El Príncipe Feliz, de Oscar Wilde (1854-1900).

 

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Gracias y desgracias del punto y coma

            En un artículo anterior de esta serie (el 2352) destacamos el prodigio que es haber resuelto pausas y separación de grupos y hasta su valoración en la lengua escrita con un número de signos de puntuación mínimo.

            Para separar partes de la oración y grupos de palabras no necesitamos sino de cuatro signos básicos: coma, punto y coma, punto, dos puntos, a los que hay que añadir los signos que, usados por pares, aíslan (modo significativo) una oración o grupo de palabras, dentro de un párrafo: paréntesis, guiones y comillas.

            Seis signos (tomando esos pares por uno, pues así funcionan) han bastado para dar sentido, ritmo y énfasis a millones de millones de escritos  en todo el mundo de habla hispánica. (Y el prodigio, por supuesto,  no es exclusivo del español).

            Hemos analizado ya usos aberrantes de varios de estos signos: la modestísima coma y los utilísimos dos puntos.

            Pero están en capilla casos  del punto y coma. De no utilizar el signo cuando se imponía y de usarlo sin son ni ton.

            Unos pocos casos tomados de la prensa escrita diaria:

     1. Paternalismo estatal, patriarcado (machismo), desconocimiento de los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derechos son expresiones de relaciones de poder, obviamente, no se trata de "hacerse respetar".

     2.  Una visión incluyente y holística de la problemática facilitará la convergencia y coherencia de los objetivos trazados; con  la política migratoria que garantice la movilidad humana y la política de refugiados que facilite el reasentamiento permanente, la integración y naturalización, previniendo que a futuro se consoliden enclaves poblacionales que puedan degenerar en problemas de xenofobia, nacionalismo y aun de integración nacional.

     3  Los defensores del concepto de "seguridad social" que han impedido la acumulación previsional individual; y los propulsores del monopolio del IESS les deben una explicación y una disculpa a los afiliados, aportantes actuales, potenciales jubilados, porque su dinero se lo manosea sin rendir cuentas, como si se tratase de recursos sin dueño y sin reparar en los principios de responsabilidad fiduciaria de quien administra recursos ajenos.

            Antes de arremeter con los puntos y comas cabe advertir que estos tres fragmentos de artículos de opinión muestran, aun en esta lectura fragmentaria, la especial competencia de sus autores,  verdaderos intelectuales y, como tales, críticos de las torpezas, abusos y aberraciones del estatismo totalitario que padecemos

EN BUSCA DE LA DOCTRINA

            El principio básico del uso del punto y  coma es muy simple: cuando en el curso del escrito se quiere marcar una pausa breve, que no detiene el sentido para pasar a otra idea, basta con la coma. Por el contrario, si se quiere pasar a otra idea, se acude al punto. Los grados de ese corte hacen que se emplee un punto seguido o un punto aparte.

            Cuando nos sentimos en una situación intermedia: se pasa a otra cosa, pero de tal modo que no se corta el curso del escrito, no bastan ni la coma ni el punto.

            Cierto simplismo al uso  de scholarssajones  ha querido negar la necesidad de esta corte intermedio. Tal negativa solo tiene  sentido cuando se escribe en estilo cortado y, peor, si telegráfico.

            Doctrina tan simple y clara se ha recogido en la nueva Ortografía, elaborada por la Real Academia Española y sus pares  hispanoamericanas, y publicada en 2010.

            Tras haber sentado que no se trata "de un signo prescindible" y, al contrario, resulta muy valioso, señala los dos sentidos en que lo es. Y el segundo lo expone así:

Como indicador de la vinculación semántica que quien escribe establece entre las unidades lingüísticas, es decir, del grado de dependencia y de la relevancia que desea imprimir a cada una de ellas. En este sentido es un signo intermedio entre la coma y el punto: establece mayor disociación entre las unidades que la coma -y, por tanto, realza más cada una de ellas- y menor que la indicada por el punto (3.4.3.1.b)

            Lo ilustra con este texto del escritor  Vlady Kociancich en La octava maravilla (Madrid, 1982): "Si le cuento lo de la pesadilla en la terraza, no me creerá; si me cree, me tomará por loco; si no le cuento, por estúpido", que se  comenta así:

Así, en el ejemplo mencionado de Vlady Kociancich, la elección del punto y coma frente al punto favorece la concatenación de las ideas expresadas en las tres construcciones condicionales, que aparecen a ojos del lector como una única secuencia de información.

            Al tratar de los usos del punto y coma, la Ortografía académica dice algo que yo no acepto y que contradice el ejemplo propuesto: dice que, entre otras cosas, el uso del punto y coma depende "de la longitud y complejidad de las secuencias que se separan".

            Eso de la longitud de las oraciones separadas por el punto y coma resulta un criterio material cuantitativo y en la puntuación nada tiene que ver la longitud de las oraciones.

            Yo en mis cursos de redacción he dado, como la clave del uso del punto y coma, esta: entre oración principal y secundaria basta coma; entre oraciones principales no basta coma; se requiere punto y coma.

            Es lo que sentaría años más tarde la Ortografía académica: "Se escribe punto y coma para separar oraciones sintácticamente independientes entre las que existe una estrecha relación semántica" (3.4.3.2.1.)

            Decir "oraciones sintácticamente independientes" es lo mismo que decir "oraciones principales".

            Señala la Ortografía algunos otros usos, a los que volveremos en otro artículo, cuando haya ocasión para ello. Pero con lo dicho basta de doctrina, y podemos ir a los casos ecuatorianos de malos usos del punto y coma.

APLICAMOS LA DOCTRINA

            1: En el texto 1 estamos ante dos oraciones sintácticamente independientes  o principales:

            1a: "Paternalismo estatal, patriarcado (machismo), desconocimiento de los niños, niñas y  adolescentes como sujetos de derechos son expresiones de relaciones de poder".

            1b  "obviamente, no se trata de "hacerse respetar"

            Está claro que entre las dos no bastaba con la coma.

            2. En el texto 2 no hay oraciones sintácticamente independientes o principales. Es una sola oración principal con un conjunto de subordinadas. Donde se ha puesto punto y coma no era necesaria ni la coma. En efecto, léese así:

            "Una visión incluyente y holística de la problemática facilitará la convergencia y coherencia de los objetivos trazados con la política migratoria que garantice la movilidad humana..."

            3.  En este párrafo también hay una sola oración principal con sus subordinadas; no había, pues, lugar al punto y coma.            Correctamente escrito queda así:

            "Los defensores del concepto de "seguridad social" que han impedido la acumulación previsional individual y los propulsores del monopolio del IESS" -hasta aquí el sujeto, que tiene esos dos miembros-. Y se pasa al predicado: esos dos tipos de gentes "les deben una explicación y una disculpa a los afiliados..." y se sigue la misma oración principal, con varias subordinadas, hasta el punto aparte.

            Y así hemos denunciado tres "desgracias" del punto y coma en la escritura ecuatoriana de hoy; en otro artículo veremos algunas "gracias" del mismo utilísimo signo.


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